domingo, 1 de noviembre de 2009

No, no tengo miedo

Cuando a uno, a esta edad, le preguntan que por quién va a votar, le encanta explayarse sobre el campo entero de la política, de principio a fin, y crear discursos enormes sobre quién se merece el voto, quién no, quién hará bien, quién no. Como en un partido de fútbol de la selección nacional, o la menor que está de moda (hasta que la Sele mayor gane un partido y de nuevo hablemos de ella como el mejor equipo del mundo), todos somos entrenadores –antes y después del 4 a 1. Así que nadie vote por Laura Chinchilla, por favor. Ni por Ottón. Otto ni hablar. Sí, sigamos otro día, que tengo clases.

La verdad es que no, no sabemos nada de política, de la verdad. No sabemos nada de negocios reales, diplomacia real, protesta real, “realidad nacional” (ese término me encanta, es feo, trillado y no tiene contenido). Decime vos, ¿qué sabés de todo eso? Ahí está, lo dije. Orgulloso estudiante de Ciencias Sociales que no tenés idea de nada del mundo, te vas a poner a hablar de política real y a hablar de cómo debería ser la próxima movida del gobierno. Mirá, mejor hablemos de otra cosa. Leamos a los clásicos, mejor (y sí, de esto te hablo ahora, de por sí puedo llegar tarde a la clase, el profe nunca se da cuenta).

No es conformismo, para nada. Es solo una frase de grafiti la que explica todo: “Fight the real enemy”. Y enemigos reales, de esos sí que hay muchos, demasiados, incontables. Empezá a enumerarlos y verás que no poner la X (antes el pulgar, eso sí daba una sensación de poder) en Esta o el Otro no va a solucionar gran cosa. Todo eso, la política de lobby, la Asamblea Legislativa con sus cincuenta y siete diputados, la Casa Presidencial con sus barreritas anaranjadas para que nadie se estacione enfrente, el traspaso de banda y no necesariamente de poderes. Todo eso: curitas, parches, corrector líquido, nudos de boy scout pero nudos al fin y al cabo. ¿Qué creés, que con que gane Laura (acá, en otro país, el que sea, decí el nombre que querás; ¿Obama? Ok, sí, Obama debería ser presidente del mundo, pero sería lo mismo) se acabará el hambre en el mundo? ¿No habrá más esclavitud? ¿No morirán más mujeres en Guatemala o Ciudad Juárez? ¿No serán ahorcados más homosexuales en Irán? No. Eso va a seguir. Indefinidamente. Fight the real enemy.

Echémosle la culpa a quien queramos. Si eso te basta, está bien, digo, es una ruta segura, no vas a sufrir, te lo garantizo. Ejemplo de caso. Estados Unidos y su política exterior. “Odio a los hijueputas gringos”. Yo no, ¿sabés? Te confieso: cuando oigo a Peter, Paul & Mary me siento taaan American. That land is my land, too. From California to the New York Island. Ni hablar de Where have all the flowers gone?, eso merece otro post. Me hace recuperar un poco la fe en la humanidad y todo eso.

Pero te voy a decir quién sí me hace sentir bien, me hace sentir como si pudiera hacer algo. Joan Baez. Cantando We shall overcome. We shall overcome. Some day. Oh, deep in my heart I do believe, we shall overcome some day. Nosotros venceremos, ¿sabés? We shall live in peace, some day. Y sobre todas las cosas, cuando esa voz delicadísima grita al vacío: We are not afraid, we are not afraid, we are not afraid, TODAY. Nosotros vamos a vencer. No los que hablamos de política y citamos a todos los candidatos y podemos hacer un F.O.D.A. de cada uno, sino los otros. No me incluyo. A veces, cuando oigo estas canciones, sí. Nosotros los que no tenemos miedo. Juan Pablo II: “No tengan miedo”. Preguntáselo a un polaco que viviera allá cuando él visitó su patria. Preguntáselo al “Rebelde Desconocido” de la Plaza de Tiannamen. A Rosa Parks, a Abraham, Martin & John, a Harvey Milk, a Mahatma Gandhi, a etc. Nadie es un santo. Pero cantalo.

We are not afraid, we are not afraid, we are not afraid, TODAY.

(Antes de decirme infantil, oíla).

1 comentario:

  1. Fer rockea :D

    Sí, no sabemos ni papa.
    Será que es vacilón verse el ombligo.

    Me encantó leerte.

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